thewake

 

A fines de los 70s, con los cimientos de los géneros industrial y punk más que establecidos, se comienza a gestar una nueva ola de artistas híbridos que luego fueron denominados post-punk, cortita.
En medio de este bombazo, Manchester presencia la reunión de Tony Wilson y Alan Erasmus. Bajo el techo de un barsucho de mala muerte, este parcito organiza varias fiestas que fueron asidero de alta creatividad musical, posteriormente, gracias a eso y luego de muchas aventuras los llevarían a fundar la legendaria Factory Records.
Esta olla común que duró de 1978 a 1992, firmó con artistas como Joy Division/New Order y Happy Mondays; Cuento conocido y narrado de manera entretenidamente amena por la película 24 hour Party People, estrenada en el año 2002, mismo año del cumpleaños número 10 del último disco (hasta ese momento) de Happy Mondays, 20 años del debut de Cocteau Twins y un año después del 20 aniversario del excelentísimo debut de New Order; Movement.

 

24hourpartypeople

 

Muchos de nosotros seguramente estábamos aún en el colegio cuando estos eventos y celebraciones ocurrían, en edades perfectas para captar el ruido y la nostalgia que transmitían estos desempolvados discos. Estos artistas que seguramente calaron hondo en nuestros oscuros y deprimidos huesos adolescentes, siguen siendo hasta el día de hoy parte fundamental de nuestra cultura musical y formación valórica (?).

Hoy estos discos tienen más de 30 años, nosotros bordeamos esa edad y simplemente damos por hecho que aquellos artistas marcaron magistral y casi indiscutiblemente géneros como el post-punk y el dream-pop. Pero ¿Qué nos perdimos?

 

The Wake es una banda formada en 1981 por Gerard “Caesar” Mclnulty, lejos de Manchester, en Glasgow. Lanzan su primer single titulado On Our Honeymoon durante 1982, su reconocible sonido post-punk atrajo obviamente la atención de Rob Gretton (Mr. Manager de New Order) quien los ayuda a firmar con Factory Records para ese mismo año lanzar su primer LP, Harmony.
El disco presenta algo ya conocido y casi tardío para la fecha, consta de 8 canciones de un post-punk de alta calidad, recomendado para todo amante del género, pero que desgraciadamente los llevaron a justas/negativas comparaciones con sus más alabados compañeros de sello, quienes ya habían establecido ese mismo sonido años antes.

 

 

De vuelta al estudio algo ocurre en sus cabezas; Here Comes Everybody de 1985. A mi parecer, un excelente ejemplo de lo que sería el proto dream-pop, una mutación del Post-Punk que nace en sus bases simples y directas.

Here Comes Everybody nos presenta a una formación tremendamente madura, que en 8 canciones nos deleitan con un exquisito quinteto sonoro compuesto por batería, bajo, guitarra, sintes (principalmente strings), voz y una cantidad muy bien manejada de efecto reverb. Estos mismos elementos también sentarían la textura de maravillas como “Just For A Day” (Slowdive), “Silver” (Starflyer 59), consolidado magistralmente antes por “Heaven Or Las Vegas” (Cocteau Twins) o incluso “Bummed” (Happy Mondays).

 

 

El álbum es líricamente triste, está cargado de historias sobre amores quebrados, decepción hacia la humanidad y emociones no correspondidas. Cada tema es bellamente cantado por el líder de la banda quien a veces recuerda a Neil Tenant de Pet Shop Boys, quizá soy solo yo, pero al escuchar por primera vez el disco esa fue una muy grata sorpresa. A pesar de los temas que trata, su sonido transmite una buenísima vibra que no te dejará tirado en el suelo, ni con el rímel corrido, ni con ganas de tomarte la lata de tanax, muy por el contrario, es un álbum que no deja de enamorar, es agradablemente inquietante y sorprende por su tremenda simpleza, que a la vez genera una sensación de absoluta contundencia estética.

 

En mi plena subjetividad es un disco que no se debería dejar pasar, se ha vuelto una adicción diaria, llegando a ser escuchado más de 5 veces seguidas. Quizá peco de fanboy, pero descúbranlo ustedes mismos.

 

 

En 1987 lanzan Something That No-One Else Could Bring, un ep de 4 canciones que propone un alejamiento de su producción anterior. Por falta de promoción y diferencias irreconciliables, The Wake deja Factory Records para siempre en 1988, inmediatamente son cobijados en Bristol por Sarah Records.
Un año más tarde sorprenden nuevamente con un tremendo single titulado Crush The Flowers, imperdible pieza que desgraciadamente no se alcanza a materializar de mejor manera con su siguiente álbum. En 1990 llega Make it Loud que tal como indica su nombre, lanza a la banda por otro rumbo, mucho más Madchester.
Buscando nuevos caminos, su discografía cesa en 1994 con Tidal Wave of Hype, sensible despedida que expele una veloz ansiedad comparable con la de “Republic” de New Order. En canciones como Obnoxious Kevin se destacan las ganas de la banda por continuar con su búsqueda de diferenciación musical.  

 

 

En 2012 lanzan A Light Far Out, interesante revival que mezcla de una buena manera todos los estilos que exploraron a lo largo de su discreta carrera. Hoy en día siguen tocando esporádicamente sus antiguas grandes glorias y las ya no tan nuevas que van amasando poco a poco.
La historia de la banda es un poco desafortunada, fueron varias las formaciones que lograron materializar grandes canciones que no tuvieron mucho éxito. Hoy he tratado de hacerles un sincero tributo centrándome en uno de los mejores discos que pudo presenciar el año 1985, mucho antes del nacimiento de varios de nosotros. Ahora es labor nuestra esparcir la palabra y regalar un mejor lugar a la especial trama de The Wake.

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