Una vez escuche que las multinacionales son el colonialismo 2.0, verdad o mentira Coca-cola con su ultima campaña se esfuerza en demostrarme lo primero.

Su nuevo anuncio dirigido a todos los mestizos y indigenas de Mexico llega justo durante la época navideña con una mensaje de unión, paz y buena onda. De la misma forma que los españoles llegaron cientos de años atrás a Latinoamérica.

El comercial parte con un mensaje potente: “El 81% de los mexicanos indígenas se han sentido rechazados por hablar otro idioma” algo triste,  pero que coca-cola y un grupo de mexicanos hipster (que representan el colmo de los esterotipos) vienen a resolver justo para navidad.

Como si los indigenas mexicanos les interesara salvar la navidad, un rito cristiano que asimilaron contra su voluntad. 

Lo que vemos es literalmente una metáfora triste del colonialismo llevado a la publicidad.

Un grupo de jóvenes blancos llegan a una ciudad indígena, con una misión noble: repartir productos coca-cola y construir un árbol gigante de la marca el cual todos tienen que agradecer e idolatrar al final del comercial.

Navidad, coca-cola, tradiciones indígenas, ok.

No voy hablar de las nauseas que me provocó el comercial al ocupar cientos de clichés publicitarios que hoy hacen reír a cualquier milenial como:

  • 1. Escenas de gente blanca pasándolo super bien mientras hacen un proyecto. Los hueones estan cortando y “soldando” mientras juegan ¿qué les pasa pelotudos quieren que alguien se accidente?
  • 2. En otra, una chica evidentemente extranjera tomando una coca-cola super helada en cámara lenta atrás de un camión. Es graciosa esta escena de hecho hasta se pueden ver el hielito de la botella.
  • 3. Quizás el recurso que más odio de la publicidad es el de poner a “los desafortunados” en este caso los indígenas mirando la cámara con cara seria mientras aparece un texto encima de ellos. Un recurso lastimero, para darle una onda así como documental.

Dejando de lado los tecnicismos del comercial, este comercial es un muy buen ejemplo de dominación y apropiación cultural por parte de una multinacional que además no hace mucho trabajo en ocultarlo.

Trae consigo la idea retorcida de que Coca-Cola es el progreso que los pueblos originarios carecen, y que este progreso puede llegar a ellos a través de gente blanca y benevolente. Sigue la mismas estructuras que el clásico colonialismo y y como obligaron a la Latinoamérica mestiza a adoptar las costumbres y creencias del cristianismo.

Esta asociación no favorece a la marca, porque nos recuerda que desde el 2000 coca-cola ha privatizado cientos de ríos indígenas transformando a Mexico en el segundo mayor consumidor de agua embotellada, vendida por la misma compañía.

A pesar de que este comercial y el colonialismo español estén separados por más de 500 años, vemos que no hay mucha diferencia entre ellos. Ambos tienen el objetivo de saquear (económica y culturalmente) la comunidades indígenas en el nombre de la religión dominante.

Querido viejito pascuero:
para esta navidad quiero que Coca-Cola le devuelva las tierras a los indígenas de Oaxaca y que contraten a una nueva agencia de publicidad

– @estoesmax

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