La revolución informática que significó la invención del micro-chip y su posterior masificación a fines de los años 70, trajo consigo un sin número de saltos tecnológicos que cambiaron para siempre al mundo. El paso de los computadores desde salones de investigación a los hogares, permitió que tarde o temprano uno que otro nerd les diera un uso totalmente diferente y más entretenido al pensado originalmente.

Que un puñado de arena se convirtiera en un computador de datos capaz de generar sonidos democratizó para siempre la producción musical y el acceso a instrumentos electrónicos. El hijo prodigo de esta revolución es sin duda el New wave/Synthpop, género que definió por completo la década de los ochentas, y que en manos orientales significó PUROWIN.

 

 

Techno-pop <<Tekuno-pop desde ahora>> es el nombre con el que se conoció popularmente al género en Japón. Para nosotros —occidentales, latinos, hispanoparlantes— estos artistas son difíciles de pillar incluso si eres de lo más otaku y fanático de lo kawaii. Hay nombres de músicos y canciones que muchas veces se quedaron sólo en su idioma, difíciles de entender, imposibles de leer. Pero no se confunda, estamos hablando de artistas que trascenderán la barrera de la simple simpatía con el país; hermosos y desconocidos. Música que para nuestros padres simplemente no existe, para los generación x es un chiste freak y para los millennials: openings de animé.

En esta serie de posts, rescataré a aquellos autores que a mi parecer son los más importantes expositores del Tekuno-pop; artistas que se conocieron, compartieron y generaron cosas que todo amante de la música electrónica, new wave y synth-pop sin duda disfrutará.

 

 HOY: Introducción con Yellow Magic Orchestra

 

Considerada una de las bandas más importantes de la escena electrónica japonesa, fue también el principal gestor de creatividad tekuno pop. Este grupo —conformado por Haruomi Hosono, Yukihio Takahashi y Ryuichi Sakamoto— entrando a los ochentas escribió, produjo y acompañó la obra de los más notables artistas del género; una especie de colectivo, de escuela y hermandad que poco se menciona a la hora de recordar los sonidos capitalizados por Europa.

 

 

En sus inicios los YMO plantearon su música en un tono avant-garde, electro-experimental y disco. El trío jugó con la fusión de instrumentos clásicos y electrónicos de manera tal que les devolvieran exquisitos temas bailables como Tong Poo (Yellow Magic Orchestra, 1978) o recorridos más duros como en KEY (Technodelic, 1981), esto los mantuvo activos durante cinco extraños y sublimes discos.

 

 

En 1980 ya se comenzaba a detectar a uno o más componentes del trío entre los créditos de varios trabajos de las artistas que posteriormente definieron con más talento al Tekuno-Pop.

 

 

Este estilo que recién maduraba en el mundo y que parecía sólo compartido, pero no aplicado, queda finalmente escrito en su historia con la edición de Naughty Boys (1983), donde temas como Ongaku, Lotus Love o Kai-Koh, nos presentan la Yellow Magic Orchestra más New Wave que se escuchó jamás.

 

 

A fines de 1983 es lanzado Service, álbum que marca el quiebre temporal de la banda, quienes no volvieron a lanzar un disco bajo el nombre “YMO” hasta 10 años después. Durante ese lapso se mantuvieron en contacto creativo constante, entrelazando colaboraciones y produciendo la obra de jovenes artistas que siguieron dando notoriedad y calidad al Tekuno-Pop.

 

 

Capítulo II: APOGEE & PERIGEE.
Capítulo III: Miharu Koshi
Capítulo IV: One Hit y otras maravillas

 

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