Esta serie es muy importante y todos deberían darle una oportunidad alguna vez en la vida.

Este es el argumento:
Situada en Lincolnshire, Inglaterra en 1996, encontramos a Rae Earl, una joven de 16 años que acaba de salir de un hospital psiquiátrico por una depresión que se retroalimenta de su obesidad. Han pasado cuatro meses, y al volver a casa se encuentra con su amiga de infancia, Chloe, que no está consciente de la salud mental de Rae. Su gran problema comienza cuando debe enfrentarse al mundo exterior y vivir como una adolescente normal sin sus medicamentos y con sus constantes pensamientos auto destructivos.

Esta columna será libre de spoilers, para que todos que lean ésto se hagan el favor de ver la serie.

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Las mayoría de las series británicas son tramposas, nos engatuzan con pocos capítulos y muchas emociones. No hay episodios relleno, todos son necesarios para mostrar la evolución del personaje y la trama. Y bien lo sabemos quienes seguimos My Mad Fat Diary, una de las series coming of age más realistas que he visto. Traspasó todas las fronteras y permitió que muchos nos pudieramos identificar con una adolescente inglesa, independiente del género o edad, pues lo que prima en esta historia es cómo se cuenta.

Rae Earl, la protagonista, no fue un personaje escrito al azar: es la vida real, es quien se auto flagela, es la persona divertida del grupo y a la vez es la más sensible.

MMFD, concebida como una comedia, nos brindó más que risas, nos planteó un mensaje transversal: somos lo que somos y debemos aceptarnos y querernos, no necesitamos a terceros para validarnos. Algo que cualquier cinta cliché adolescente puede transmitir o dejar a libre interpretación, pero esta serie lo hizo de manera cruda, directa y sin apelar a una filosofía pretensiosa.

Rae Earl, la protagonista, no fue un personaje escrito al azar: es la vida real, es quien se auto flagela, es la persona divertida del grupo y a la vez es la más sensible. Ella nos enseñó mucho, nos llevó al límite, puso los sentiemientos más universales en la pantalla. ¿Estamos destinados a depender de un amors u otras cursilerías que vemos en las comedias románticas? No, dice enfática la serie en su discurso. Al contrario, nos enseña a no depender de los demás, sin importar cómo nos veamos, de cuán pitiados estemos. Podemos ser quienes somos porque así es la vida y ningún rescate será válido si no sabes quererte.
MMFD fue un canto al autoestima, tenemos que aceptarnos, tenemos que derribar estereotipos, y no por darle el gusto a la sociedad, sino por exigir nuestro derecho a querernos. Gracias Rae Earl por crear una obra trascendental, gracias por hacernos volver a ver la melancólica y alocada adolescencia tal como es: llena de inseguridades, una delicadez onírica que siempre marcará un hito en nuestras vidas.

Cabrxs, no se dañen, ni mental ni físicamente, no vale la pena. Somos nada y a la vez caleta, creemos que no importamos, pero la verdad es que en muchas vidas, en muchas personas, somos fundamentales. Ese es el mensaje que deja implícito en su hermoso último capítulo del cual no comentaré nada para no spoilearles la existencia.

MMFD destruyó la errada construcción social de cómo alguien se debe ver y comportar, y que crea un camino propio, inesperado y real. De igual forma, mandó a volar el estereotipo de la adolescente que lo hace todo por un amor, el desarrollo de personaje logró hacer de la protagonista una mujer fuerte e independiente: una persona real. De la misma forma dio cuenta que los cánones físicos no son nada más que un arquetipo insoportable de personaje hollywoodense, una realidad utópica y falsa.

Chao my mad fat diary. Quizás pasando la adolescencia seguimios pitiados física y mentalmente, pero la luz al final del túnel está cada vez más cerca.

My Mad Fat Diary tiene 3 temporadas, con un total de 16 episodios que pueden encontrar en YouTube y Vimeo.

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